jueves, 10 de mayo de 2012

How did I become so obnoxious? What is it with you that makes me act like this? I've never been this nasty

''Te he hecho a la medida de mi soledad''
Paul Éluard



dibujado en abril del 2012




A veces miento.
El delirio frenético recuerda lo que el cuerpo ya pronunció.
Y si no nombro el cuerpo no podré alimentar el idilio,
no podré hilvanar la fantasía en las manos del loco.
Esquivar el balanceo ligero del alma desnuda y la piel interna
para retorcerme entre los fantasmas que estuvieron aquí.
A veces miento hasta que la herida se perfila tan clara como la dulzura arrancada de cuajo,
y luego me olvido de que existe esa marca gravada.
La ficción ensordece la realidad, se clava en el espacio, se inyecta.
Distorsiones que combustionan y me muerden el sueño.
Y la certeza anida en el lugar donde mis venas bebieron de un elixir amargo.
Y mi trágica verdad yace asediada en las manos de ese loco.

martes, 1 de mayo de 2012

Los amores cobardes no llegan a amores, ni a historias, se quedan allí

-Silvio Rodríguez



 La disonancia de los sentidos y la sangre coagulada. Desolación en la sala de espera, desnudez en los largos pasillos sin señalización. Leche cortada y cortinas opacas. Ausencia de color. Piel amoratada y costillas, olor a enfermedad. Los pasos de desconocidos y la luz blanca. La parálisis total del músculo cardiaco, la pared amarillenta y tu aliento en el cristal. Yo te pido que lo guardes para mí, que no se lo lleven las enfermeras de manos frías. No consigo hablar, las cuerdas vocales se descomponen mientras me consumo en el sillón verde. Miras al techo y no siento el dolor de mi cuerpo demacrado por las madrugadas de fiebres y pesadillas. No me atrevo a levantarme porque mis huesos han quedado incrustados al suelo. Háblame aunque sea para perdonarme por todo, por ti, por ella, por aquella tarde en la que te quise tanto y por haber desaparecido luego. Olvidemos los diagnósticos, olvidemos esta cama que no es la tuya, que no es la nuestra. Olvidemos tus labios pálidos, sus términos clínicos, porque no pueden ser reales. El eco de sus palabras vacías me traspasa y me acribilla. No quiero creerles. '' Melanoma en fase terminal''.  No me entienden, les digo que no puedes. Tú no. Tú no puedes morirte porque mis lagrimales no saben llorar. No puedes. 

(Relatos para Odile)

jueves, 26 de abril de 2012

Отсутствие

1.
Yo no sé de pájaros,
no conozco la historia del fuego.
Pero creo que mi soledad debería tener alas.


2.
Pero sucede que oigo a la noche llorar en mis huesos. 
Su lágrima inmensa delira y grita que algo se fue para siempre.



3.
Más allá de cualquier zona prohibida
hay un espejo para nuestra triste transparencia.

                                                        


                                                       — Alejandra Pizarnik

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No, no eras humano, sino una siniestra atracción. Nuestras sangres se mezclaban en una perfecta polaridad pero éramos una unión destructiva, fuimos la pasión y la traición que derrumbaba muros. Tus celos me complacieron y yo te salvé de la muerte absoluta de la memoria.La calle en silencio y tú envenenando mi necesidad oculta de amor. Avergonzado me pedías quedarte: ''ya tienes mi cuerpo'', decías, sabiendo que si no te ibas en ese momento ya nunca más iba a poder dejar que me abandonases. Extasiados, conscientemente furtivos el uno del otro. Teníamos miedo de esa ternura, siempre esa ternura que me aterraba cuando atisbábamos la debilidad en lo lascivo. Y te dejaba y encontraba un placer perverso en el reencuentro. Intento nombrarte y tropiezo frente a los ojos voraces que me ofrecieron el mundo, aquellos que volvían a mí, siempre volvían... pero que ahora me miran vacíos e inconexos. ¿Por qué me convertiste así de errante y perdida? ¿Porqué me volviste a enfermar?


(Relatos de Odile)

martes, 20 de marzo de 2012

Light of my life, fire in my loins, my sin, my soul

''Nos enamoramos simultáneamente, de una manera frenética, impúdica, agonizante.''
V. Nabokov

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Mi imaginación se mueve con violencia y temo quedar atrapada en ella si apareces tú cuando estoy con él. Él es feroz y sublime, es un estado de pura magnificencia, pero no se parece a ti, no tiene tu sensualidad dramática ni tu intensidad. Y sin embargo le veo tan enigmático. Casi inalcanzable. Dentro su propia extravagancia no logro separar su apariencia aprensiva de su voz animal. No comprendo la motivación de sus actos, su percepción catártica de la vida, y él tampoco me comprende a mí pero me persigue extasiado. No sabe que le admiro pero nota mi temor ante su poder. Le digo que un hombre como él no puede desearme, que no hemos nacido para amarnos así porque ignoro la verdadera naturaleza de su soledad. Sonríe con crueldad y se embriaga un poco de mí. Me acaricia como si fuese una niña y por instinto le instó a que continúe, a que conozca mis debilidades. A que libere mis fantasías y mis abstracciones. Imploro que por una vez el sabor de este tormento en mi saliva sea mi escapatoria de la realidad. Necesito respirar fuera de esta locura hipnótica que me lleva a resucitar tu recuerdo, necesito sus besos casi tanto como necesitaba los tuyos.
Y me besa, me besa con brutal dulzura, y siento su masculinidad oprimiéndome mientras me confiesa que soy preciosa. Y le pido para mis adentros en un indescifrable secreto, que esta vez me folle como tú, pero apenas puedo gritar.

jueves, 8 de marzo de 2012

Víctima de Eros



Como si todos los mares y los océanos no pudieran ahogarme de la manera en la que me mirabas con esa expresión impersonal e íntima a la vez. Una visión inquietante y ambigua, parecía que esperabas algo de mí y lejos de saber si no te decepcionaría descorchaba una botella del 89. La intangibilidad del momento mientras yo hablaba de cosas banales en el suelo del loft y tú citabas con melancolía a Tolstoi. Te imaginé dentro de un cuadro de Andy Warhol y sentí celos de todos los que te habían besado antes que yo, y quise entonces que permanecieses dibujada ahí, inmóvil para siempre. Deseé que esos desconocidos no se sentasen a tu lado en el metro para detenerse en los pliegues de tu camisa. Porque ellos nunca podrían entenderte más allá de tu pelo rojo y la pose extraviada que te hacía recostarte en el cristal. Porque no sabrían que hablar del tiempo te hacía llorar sobre todo cuando llovía. No verían el dolor que te rodeaba, ni podrían llegar a amarlo. ''-Nadie me conoce del todo- me confesaste una de las tardes en las que estabas especialmente triste- ni siquiera tú.'' Y creo que tenías razón, Odile. Debí haberte mirado sin que se me ahogasen las palabras de una vez por todas y hacerte el amor de verdad. Como siempre imaginé hacerlo y nunca lo hice. Tendría que haber tenido el suficiente valor para abrazarte cuando la calefacción se rompía y mostrarte que el mundo no estaba tan equivocado como creías ,que no todo era soledad.





Odile, preso de tu ritmo poético, esclavo de tu sombra
víctima de Eros.

miércoles, 29 de febrero de 2012

Tu cuerpo como espejismo desaparecía en el oasis del mío

No estarás para nada,
no serás ni recuerdo,
y cuando piense en ti
pensaré un pensamiento
que oscuramente
trata de acordarse de ti.
Julio Cortázar


Pared blanca
Silencio
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Fotos: http://papusebastian.tumblr.com



Éramos mortales. Inconscientes. Existimos en la tragedia, impacientes y efímeros . Éramos jóvenes. Deshonestos y un poco locos. Me perdía para no buscarte y te encontraba después, en las antípodas de nuestros mundos distintos. Llegabas tú al final del día, desesperado, y me entregaba a la rendición.Tu cuerpo como espejismo desaparecía en el oasis del mío. Rara vez hablabas de ella, de tus putas, y de la vida que nunca iba a ser nuestra. Del alma de la que ambos carecíamos. No hicimos juntos la lista de la compra, no me regalaste flores ni te enseñe mi cicatriz. Compartimos un cigarro y exhalamos secretos desde los pulmones, inspirando confesiones que no nos pudieron enamorar. Preferiste no saber el porqué de los silencios enquistados y de las medias verdades ,preferí obviar el bien y el mal los jueves por la tarde. Las despedidas siempre fueron cortas, las terminales de aeropuerto escondites que te enseñan cosas que es mejor no aprender, y los compartimentos de los aviones salas de tortura.





(Relatos de Odile)



martes, 14 de febrero de 2012

the slipped briskly an intimacy from which they never recovered

¿Qué son las despedidas si no saludos disfrazados de tristeza? Lo mismo que el deseo y el placer de verte mientras te desnudas y te envuelves en la sábanas. Nunca has sido mía. Nunca pude poseerte y amarte. Nunca me amaste o me amaste demasiado o me admiraste .Qué el recuerdo de nuestros pasos por la calle, en el teatro o en la sala de conciertos. Qué son los recuerdos de los celos y de tus amantes y de June y de mis amantes.

Anaïs, no creo que nadie haya sido tan feliz como lo fuimos nosotros. No creo que exista en la historia del hombre y de la mujer un hombre y una mujer como tú y como yo, con nuestra historia, nuestras circunstancias; con aquello que se desbordaba en las paredes, el ruido de la calle y la explosión de tu mirada inquieta de ojos delineados en negro; con la sinceridad de tu cuerpo frágil y tu secreto agresivo e insaciable. El recuerdo puede ser cruel cuando estás volando febrilmente a tu próximo destino, a otros brazos que te reciban expectantes y hambrientos. El recuerdo de tu diario rojo que tirabas en la humedad de la cama entre tus labios entreabiertos y mis ganas de desearte. Te deseo. Te deseo con la desesperación y el anhelo de lo imposible y ya te has ido y tal vez, en un sueño imaginativo y romántico, leerás estas palabras una y otra vez, en medio de mi ciudad con la gente pasando en medio de las calles y la sorpresa en tus ojos.Te extraño cuando huyes de madrugada y te extraño cuando camino y me tomo un café en la calle. Te extraño casi a todas horas: cuando escribo, cuando te pienso...

(Adaptación de una carta de Henry Miller a Anais Nin)












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Te he recreado en la sombra, atemporal entre mi aliento. Extraviado, transpirando el consuelo de mi piel caliente pero esta vez te quedabas. Y más tarde, he visto la huella en los bálsamos que cubren las heridas de mis penas de ayer. Apareces despacio. Y entre sucesiones de antologías de poetas perturbados, te he recreado a años luz de aquí. Allí en Finlandia, donde el frío es transparente y no me hace daño. He creído conocerte de nuevo, ambiguo y sin pudor hablándonos en silencio.Te he recreado ebria y húmeda. Pero ya no hay bañeras donde llorarte y he cortado la raíz. Y los trenes se alejan de mi cama para siempre.



.....



Te acaricié las alas porque sabía que te gustaba volar,
y si yo nunca he sido un pájaro,
¿como sino íbamos a poder respirar ?

lunes, 6 de febrero de 2012

I lay down on the cold ground

Siento que voy a enloquecer de nuevo. Creo que no podemos pasar otra vez por una de estas épocas terribles. Y no puedo recuperarme esta vez. Comienzo a oír voces y no puedo concentrarme. Así que hago lo que me parece lo mejor que puedo hacer.Tú me has dado la máxima felicidad posible. Has sido en todos los sentidos todo lo que cualquiera podría ser. Creo que dos personas no pueden ser más felices hasta que vino esta enfermedad. No puedo luchar más. Sé que estoy arruinando tu vida, que sin mi podrás trabajar. Lo harás, lo sé. ya ves que ni siquiera puedo escribir esto adecuadamente. No puedo leer. Lo que quiero decir es que debo toda la felicidad de mi vida a ti. Has sido totalmente paciente conmigo e increíblemente bueno. Quiero decirlo, todo el mundo lo sabe. Si alguien podría haberme salvado habrías sido . Todo lo he perdido excepto la certeza de tu bondad. No quiero seguir arruinando tu vida durante más tiempo.
No creo que dos personas puedan ser más felices de lo que lo hemos sido tú y yo.

-(Carta de suicidio de Virginia Woolf a su marido antes de llenar sus bolsillos con piedras y tirarse al rió Ouse.)






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Odile nunca llegó a perderle el miedo a los pasillos que hacían eco de sus pasos, pasos que evocan fantasmas que la conocían muy bien. A la casa cuyas paredes la vieron crecer. A las habitaciones tan vacías como la sensación después de hacer el amor. Al perfume de vainilla, lavanda, té verde y sal que entraba por las ventanas en tardes como estas. A olvidar esas palabras que la estremecen al pronunciar con el humo que se filtra en sus pulmones. Mírala. Enmudecida y arrítmica, hay algo que arde en su garganta y no brotan de la piel pactos que se sellan a oscuras. El silencio de las cuencas de sus ojos se paga con la culpa. Y mírala como llora.. llora cuando la cama le habla de ausencia y de madrugadas que saben a marmol frío y a miel en los labios. Llora por costumbre y acaba con el pecho empapado y las manos temblorosas. Y luego no puede parar de temblar.





[Relatos para Odile]